Cada una de nuestras piezas está elaborada en cuero natural, un material noble, vivo y duradero.
Justamente por su origen, el cuero puede presentar variaciones de tono, vetas o pequeñas marcas propias de su textura: lejos de ser imperfecciones, son huellas de autenticidad que hacen única a cada creación.
Para preservar la belleza y prolongar la vida útil de tu producto, te recomendamos seguir estas sugerencias:
Evitá sobrecargar tu cartera o bolso. El cuero tiene la capacidad de adaptarse y estirarse con el uso, por lo que un exceso de peso puede deformarlo con el tiempo.
Protegelo de la exposición directa al sol durante períodos prolongados. La luz intensa puede alterar el color del cuero y resecar su superficie.
Mantenelo en ambientes ventilados. Guardarlo en espacios cerrados o húmedos puede favorecer la aparición de moho y hongos.
Si el producto se moja, dejalo secar a temperatura ambiente, en un lugar seco y sombreado. No lo expongas al calor directo, como estufas o secadores, ya que puede dañar el material.
Para limpiar el cuero, utilizá un paño suave apenas humedecido con agua y, si es necesario, un poco de jabón neutro. Evitá frotar con fuerza o usar productos abrasivos, alcohol, detergentes o amoníaco.
Podés aplicar ocasionalmente una crema específica para cuero, para nutrirlo y protegerlo del desgaste diario.
Evitá el roce excesivo con superficies rugosas o ásperas, especialmente en zonas de contacto frecuente como los bordes o el dorso del bolso.
Nuestros herrajes tienen un baño dorado de alta calidad, elegido por su elegancia y durabilidad. Para conservar su brillo, evitá el contacto con perfumes, cremas, alcoholes o productos de limpieza. La fricción constante, la humedad o la exposición solar pueden opacar o desgastar este acabado con el tiempo.
Atención con los colores oscuros: en algunos casos, podrían transferir pigmento a prendas claras, sobre todo si el producto está nuevo o expuesto a humedad o sudor.
Sobre nuestros productos de gamuza:
Las piezas confeccionadas en gamuza han sido previamente protegidas con un aerosol impermeabilizante, que ayuda a repeler agua y suciedad, y facilitar su posterior limpieza. Sin embargo, esta prootección no es permanente: con el uso, el roce y el paso del tiempo, es necesario renovarla.
Para cuidar la gamuza:
Evitá exponerla al agua, al sol directo y a fuentes de calor.
Si se ensucia, cepillala suavemente en seco con un cepillo especial para gamuza ( de cerdas de goma o latón suave ), siempre en la dirección del pelo.
Para mantener su protección impermeable, podés volver a aplicar el aerosol hidrorrepelente cada cierto tiempo, asegurándote de hacerlo en un ambiente ventilado y siguiendo las instrucciones del producto.